Le presentamos a un animal único en el mundo, una raza auténtica criada en un entorno idílico. El origen mediterráneo del cerdo ibérico, su alimentación basada en bellotas y las privilegiadas condiciones de las dehesas le otorgan unas características muy especiales.
Lo distinguirá de otras especies por su pelaje escaso, oscuro o retinto, sus patas de caña fina y pezuña generalmente negra, su hocico alargado y sus orejas caídas. Pero lo que realmente lo diferencia es una característica fisiológica única. Sus músculos se dejan entreverar por "filones de grasa" que les proporcionan su exquisito sabor y textura.